Experiencias de voluntariado

Un alumno que ha terminado bachillerato ha participado un año más como voluntario en los campamentos de Aspace. Nos ha dejado este artículo con su experiencia. Nos deja su testimonio anónimo para que cualquiera que lo lea pueda identificarse con sus palabras.

La semana pasada estuve por tercer año acompañando a ASPACE Navarra en unas vacaciones inclusivas. Sin duda es una experiencia muy emocionante ya que he podido observar…

incluso en el rango temporal de 3 años, avances en la inclusión social de este colectivo que te hacen pensar en la discriminación que puede sufrir las personas por condiciones tales como las dificultades físicas y el simple hecho de ir en silla de ruedas. Además, durante estos 3 años que he estado acompañando a esta asociación sus usuarias me han enseñado un montón de cosas que si no hubiera compartido tiempo con ellas no hubiera aprendido. Por ejemplo, la visión distinta de la comprensión popular y aceptada de la sociedad. Sin embargo, el camino por recorrer es aún largo, la sensibilización y acercamiento de la sociedad a estos colectivos aún debe ser trabajada.

Si algo he aprendido en estos 3 años es que no hace falta coger un vuelo de 6 horas para echar un cable o servir de apoyo, hay gente en nuestra comunidad: nuestras vecinas, nuestras conciudadanas, etc. que tienden diariamente su mano hacia nosotras y somos nosotras las que debemos tomar la decisión de acercarse a ellas y ayudarles en lo que necesiten. El hecho de que para ayudar tengas que reducir tu ritmo de vida también te ayuda a apreciar pequeñas cosas: miradas, sonrisas, abrazos y palabras que en tu vida frenética del día a día no percibes. En tu vida diaria lo único que cuenta son los minutos, los segundos que tardas en llegar a tu destino. Sin embargo, en la experiencia del voluntariado no hay destino, solo hay camino y es el camino lo importante de estas experiencias.

Para finalizar, mi conclusión de estos años de voluntariado y de los que me quedan es que nuestra actitud de la vida debería ser de voluntario. Es decir, trabajar para una misma y para las demás sin esperar nada material a cambio. Porque en ese proceso de ayuda, acompañamiento y apoyo es donde te descubres a ti misma, descubres tus puntos fuertes y tus puntos a trabajar. También descubres a las personas que te rodean e incluso abres los ojos al entorno en el que vives. Por lo tanto, animo a todas las personas que lean este artículo a que abran los ojos y busquen esas manos que son tendidas hacia nosotras todos los días pero que por nuestro frenetismo ignoramos y que se agachen para tomar esas manos y ayuden a sus compañeras.

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